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Gisela Hernández

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Gisela Hernández. Compositora, pedagoga, directora coral e investigadora cubana. Integró el Grupo de Renovación Musical y fue una de las compositoras más representativas de la etapa neocolonial, en cuyas realizaciones están dados los mayores y más importantes aportes de la mujer a la música de concierto.

Nació en Cárdenas, el 15 de septiembre de 1912 y falleció en La Habana, el 23 de agosto de 1971

Formación musical

Inició sus estudios musicales en la Escuela “Santa Cecilia”, de su ciudad natal. En 1924 se trasladó a La Habana, donde los terminó cuatro años después en el Conservatorio Nacional y, en 1929, ingresó en el Conservatorio “Bach” para cursar Armonía, Estética, Historia de la Música y Dirección Coral con María Muñoz de Quevedo. En 1940 tuvo como profesor a José Ardévol y en 1944 amplió estudios con Gustav Stube y Theodor Chandler en el Peabody Institute of Music, en Baltimore, Estados Unidos.

Trayectoria profesional

Desde 1935 integró la Coral de La Habana como cantante y fue su directora desde 1947 hasta 1953.

Formó parte del Grupo de Renovación Musical (1942-1948) orientado por José Ardévol e integrado por Argeliers León, Harold Gramatges, Virginia Fleites, Dolores Torres, Esther Rodríguez y Edgardo Martín, entre otros.

También desarrolló su carrera profesoral en diversas instituciones docentes y realizó una notable labor de promoción musical en conciertos ofrecidos en teatros y sociedades culturales de La Habana, Pinar del Río, Matanzas y Cárdenas. En 1949 organizó y dirigió el Coro Femenino del Lyceum Lawn Tennis Club y fue profesora de Armonía, Historia de la Música, Pedagogía y Composición en el Conservatorio Nacional de Música de La Habana Hubert de Blanck, del que luego sería subdirectora técnica y subdirectora general hasta el cierre de la institución en 1962.

Como fundadora del Kindergarten musical, se distinguió como compositora de canciones infantiles, cuentos musicales y textos pedagógicos.

Además, tuvo a su cargo la revisión de 40 danzas para piano de Ignacio Cervantes, publicadas por Ediciones de Blanck en 1959.

En el período de 1960 a 1971 impartió clases en el Instituto Nacional de Cultura y en la Escuela de Instructores de Arte; asesoró la Dirección de Extensión Cultural de la Dirección de Música del Consejo Nacional de Cultura, la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, las escuelas para educadoras de círculos infantiles y fue miembro del Consejo Organizador del Museo Nacional de la Música.

Obra musical

Fue la primera cubana en escribir lieder en Cuba; la primera en componer partituras musicales para obras teatrales y la primera en el cultivo del villancico.

Su primer período de creación (1924-1940) se caracteriza por el empleo de formas menores y la búsqueda de elementos para conformar su lenguaje musical, como en Pequeña suite (1929), Tema y variaciones (1930) y Dos preludios (1938-1939), piezas que nunca fueron editadas por su autora.

Su segundo período de creación (1940-1947) se destaca por la profundización de sus conocimientos académicos y por la diversidad de géneros que abordó: la música instrumental, la música vocal y la música vocal-instrumental; también trabajó formas grandes como la sonata.

En esta época obtuvo el Premio Nacional de Composición 1940, otorgado por el Ministerio de Educación a la obra Suite coral, estrenada en La Habana, representada en México y editada en 1945 por el Instituto Interamericano de Musicología, Montevideo, Uruguay.

Su tercera y última etapa (1947-1971) se distingue por su actitud estética nacionalista y por su creación, tanto en la música para piano y vocal como en la vocal-instrumental, donde alcanzó un alto nivel de realización. Desarrolló en sus melodías recursos y procedimientos afrocubanos e hizo referencias a géneros como el son y la guajira, al utilizar su métrica y células rítmicas y el empleo de textos musicalizados de Mirta Aguirre, Nicolás Guillén, Emilio Ballagas y Dora Alonso, entre otros.

Fue en esta etapa cuando introdujo en su creación a la canción infantil, produciendo 50 obras escritas en ritmo de habanera, criolla, guajira, danza y son; también trabajó la marcha, el minué y la canción propiamente dicha. Se destacan Cantares martianos, Tres retratos y Cantares y más cantares, así como sus dos obras de teatro lírico para niños: La muñeca negra y Blanca Nieves.

Fue coautora, junto a Olga de Blanck, de un Nuevo método pedagógico y de los Juegos pedagógicos musicales.

Como investigadora se destacó en numerosos artículos de crítica e investigación musicológica.

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